lunes, 20 de noviembre de 2017

A tomar café a León.


El vuelo de la alondra no suele alejarse mucho de su nido. Ainss! pero esas pequeñas escapadas suelen ser muy gratificantes...

Nuestra querida España está llena de lugares con encanto, y sobre todo de historia que cada día se pone más en valor. Mi viaje esta vez fue sin planear pero salió perfecto.


Foto:Antonio J. Muñoz

Aparcamos en la plaza de Santo Domingo, corazón de la ciudad. En esta plaza se encuentra el edificio Pallarés, que acoge el Museo. La tarde era soleada y estiramos las piernas observando como desde allí partían calles y avenidas. Pronto aparecieron nuestros consuegros a quienes íbamos a conocer y harían de guías por los lugares más emblemáticos de su ciudad.




Después de las presentaciones y abrazos nos llevaron a la terraza del hotel Conde Luna a tomar un café y ponernos al día; un lugar precioso, la ciudad a nuestros pies desde el décimo piso. Os lo recomiendo aunque tengáis que esperar cola para entrar en el ascensor, merece la pena.


Luego a la plaza de la Catedral, esta vez no había tiempo así que nos teníamos que conformar con ver el impresionante edificio gótico desde fuera. Eso si, primero de día y luego antes de despedirnos de la ciudad con su iluminación nocturna.



Como a la catedral si no pagabas no podías entrar, decidí que no me iba de León sin pedir un milagrito, últimamente mi fe se perdió en algún camino pero cuando visito un lugar nuevo tengo la manía de entrar en alguna iglesia y saludar a Jesús. Así nos fuimos a la Basílica de San Isidoro, fuera empezaba a refrescar y la tienen super cuidada, incluso calefacción. Esta iglesia pasó por épocas de decadencia hoy está en todo su esplendor. Su interior tiene grandes ventanales en la nave central y el retablo es impresionante. La custodia es de plata y al igual que en la Catedral de Lugo guarda la Hostia Consagrada expuesta día y noche. Bajo la custodia y en lugar preferente se halla la urna que conserva los restos de San Isidoro.


Esperemos que el próximo viaje sea con más tiempo para visitar el museo y ver el Cáliz de Dña. Urraca, según algunos historiadores contenía el Santo Grial aunque la Santa Sede parece que eligió el que se encuentra en la Catedral de Valencia. En fin, según leí El Grial, uno de los mayores símbolos de un supuesto poder, la religión y el fanatismo en la era cristiana, levantó tal expectación en San Isidoro de León que los meses siguientes a su descubrimiento el cabildo se vio obligado a reforzar las medidas de seguridad y crear una cámara blindada para exponerlo.
Las instituciones valencianas, con apoyo de la jerarquía eclesiástica, se apresuraron a validar el Cáliz de la Catedral de Valencia como el auténtico Grial y crearon una ruta de peregrinación, parecida al Camino de Santiago, no ha tenido demasiado éxito pero el enigma continúa.

Después de un paseo observando la arquitectura de la ciudad









Sin olvidar la Casa de Botines, una de las tres obras que construyó el arquitecto Antonio Gaudí fuera de Cataluña.

Y cómo no, La plaza Mayor con el edificio del antiguo Ayuntamiento y recogida entre soportales (foto Javier Abad)


La tarde terminaba y no podíamos regresar sin visitar el Barrio Húmedo, famoso por albergar una de las áreas con más mesones, tabernas y bares de tapeo donde degustar la gastronomía leonesa. Nuestros entrañables guías nos comentaron que al igual que en nuestra ciudad, todos los locales tienen la costumbre de servir una tapa gratuita con la consumición que hayas pedido.
Dicho y hecho, enfilamos por sus estrechas calles que nos trasladan a la edad medieval. Los nombres reflejan oficios artesanales que se realizaban y le dieron vida en el pasado: la calle Carnicerías, calle Platerías, calle Azabachería...















Puedo deciros que el regreso fue con buen sabor de boca: la cecina exquisita y la  “sartenuca de la casa”, una pequeña sartén con huevo frito, patatas, pan de León,  picadillo, morcilla, beicon... Uff.!!! Un día es un día ¿no os parece?

jueves, 2 de noviembre de 2017

Espacio abierto a... Inma_Luna

Creo que es Sevillana aunque le gustaría viajar a la India, en uno de sus temas habla de ese anhelo por visitarla y nos dice que es: "curiosidad de mi infancia, amor de mi adolescencia y probablemente recuerdo de mi vejez" 

Llegó a este mundo de letras volando al viento en 2008. Le gustan las manzanas de caramelo. los libros de Isabel Allende, se emociona con Antonio Gala y de García Márquez aprendió que: No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.

En su presentación cuando empezó el blog decía que en alguna ocasión se le cumplieron los sueños. Lo que si cumplió fue escribir "ilusión" . Esta alondra cada vez que se acerca a su ventana siempre encuentra alegría y una manera de ver la vida de la que tomo ejemplo.

Querida amiga de palabras compartidas: no pierdas la voluntad, la ilusión y esa enorme capacidad de amar. Sabemos que las listas de espera para recibir órganos y tejidos seguirán aumentando si no se logra aumentar el número de donaciones. En España no debemos de olvidar que es un acto de altruismo y solidaridad. En la sanidad pública existe un registro informático  para llevar la cuenta de las personas que necesitan un trasplante y de las características de sus tejidos. Hoy la ciencia nos da la posibilidad de dar vida después de la muerte. Espero que aparezca alguien generoso igual que tú.

Dejo su dirección:  http://elblogdemaku.blogspot.com.es/  

¡Que cosas! sin saberlo, resulta que envío este escrito al espacio el mismo día que su blog cumple 9 años. ¡Felicidades!

Copio uno de sus escritos:
No me acostumbro a este mundo de cosas caras.
Personas baratas.
Valores en rebajas.
Y sentimientos en liquidación. (Inma_Luna)





martes, 17 de octubre de 2017

Bajo el fuego

La noche fue larga, llena de angustia... Cómo se puede prender fuego con nocturnidad y hacer daño a esta tierra y a otras que están sufriendo el mismo dolor. Pérdidas de vidas humanas, daños materiales y ecológicos.



El día nace triste, del cielo caían cenizas...



Esperemos que la lluvia mansa de esta hermosa tierra llegue y vuelva a brotar la vida. ¡Aún en la derrota seguir luchando!